La ingeniería genética ha permitido tratar a los
pacientes con diabetes, mediante la utilización del ADN recombinante, este
mecanismo permite que la insulina humana pueda producirse en otros organismos, comúnmente se emplean bacterias (siendo la
más usada Escherichia coli ) o levaduras, usando un plásmido o vector.
Mediante control
de las condiciones de crecimiento de estos microorganismos, los mismos pueden
reproducirse en grandes cantidades y producir abundante cantidad de “insulina
recombinante” a un precio relativamente bajo y así poder utilizarla para
el tratamiento de pacientes.
De esta manera
las insulinas de origen animal prácticamente han desaparecido del mercado dando
lugar a las insulinas recombinantes, constituyendo actualmente el 93 % de la
demanda mundial.
BIBLIOGRAFIA:

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